miércoles, 6 de abril de 2016

Aniversario 153 del teatro Sauto


Imagen del teatro tomada en 2012
El teatro Sauto quedó oficialmente inaugurado el 6 de abril de 1863 bajo el nombre de teatro Esteban, en  honor al Gobernador de Matanzas Don Pedro Esteban de Arranz. La ciudad contaba desde años antes con otros espacios destinados a la representación teatral, donde el teatro Principal constituyó el sitio más importante. Para mediados del siglo XIX este lugar no era capaz de cubrir las necesidades culturales de la ya poderosa e ilustrada sociedad matancera, razón por la que se convoca a un concurso en 1858 donde serían presentados los proyectos del nuevo teatro. La comisión encargada selecciona finalmente el proyecto presentado por el arquitecto italiano Daniel Dall’ Aglio. La construcción comienza en 1860 y estaba proyectada para finalizarse en 1862, razón por la cual esta es la fecha que aparece en los arcos de metal que se encuentran en las puertas de acceso al vestíbulo.
La sala vista desde el escenario

El día de la inauguración la capacidad del edificio estaba totalmente abarrotada, incluso muchas personas tuvieron que permanecer de pie. Entre la nutrida concurrencia había personalidades de la distinción del Capitán General Domingo Dulce, quien acudió acompañado de una numerosa comitiva. A partir de esta fecha el teatro se convirtió en un importantísimo espacio donde actuaron figuras de renombre nacional e internacional. Por sus tablas desfilaron artistas de la talla de José White, Miguel Failde, Sarah Bernhardt, Adela Robreño, Adelaida Ristori y Marietta Gazzaniga.

Arco de metal sobre la puerta principal


Con el fin del dominio español en la isla se decide cambiar el antiguo nombre del teatro y rebautizarlo con el de Sauto, merecida distinción que se hacía con aquel que tanto tiempo y dinero de su fortuna personal dedicara a levantar el sueño de los matanceros de entonces.
Vista parcial de la sala antes del cierre del teatro en 2009
Actualmente el edificio permanece cerrado desde 2009 a causa de una reparación capital. La dirección y las oficinas del Conservador y el Historiador del teatro han sido claves en los esfuerzos para que durante el actual proceso se preserve la originalidad del edificio y se reconstruya debidamente lo que esté irreversiblemente deteriorado. No obstante, compartimos la idea de que muchas de las ejecuciones realizadas no han contado con la calidad necesaria y se han sustituido otros elementos innecesariamente. Como quiera que sea, el teatro lleva más de 6 años cerrado al público, más del doble del tiempo que tomó construirlo. El pueblo matancero se impacienta por ver concluida, eficientemente, una reparación que se ha prolongado demasiado; y es que no estamos hablando de un edificio cualquiera, nos referimos al teatro Sauto, nuestro teatro, ese inmenso símbolo de la cultura cubana que hoy cumple 153 años y que es parte insoslayable en el paisaje de la vida de cada matancero. 

Detalle de la fachada posterior



viernes, 25 de marzo de 2016

Matanzas de Ayer y Hoy: Calzada de Tirry


Calzada de Tirry y calle de San Francisco, Pueblo Nuevo. 


Esta es la intercepción de la Calzada de Tirry y la calle San Francisco, en Pueblo Nuevo. Ambas fotografías están tomadas desde el mismo sitio y en ellas aparecen conocidos edificios como el antiguo Hotel París (al fondo a la derecha) y el inmueble que ocupa la Casa de Cultura Bonifacio Byrne, justo enfrente del anterior. La imagen moderna fue capturada en el año 2015, mientras que la antigua pertenece a algún momento de la década de los años 50.

La Calzada de Tirry es una de las arterias principales de la circulación de nuestra ciudad, junto a la Calzada de San Luis (antigua Calzada de Campuzano) y la Calzada de Esteban (Antiguo Camino Real de San Juan). Las dos primeras comunican, a través de sus respectivos puentes, la barriada de Pueblo Nuevo con la Matanzas intraríos. La última es la vía de enlace más importante que tienen los neopoblanos con el barrio de La Playa. La calzada en cuestión es nombrada en honor de Juan Tirry y Lazy, gobernador de la ciudad entre los años 1815 y 1820.

A partir de 1812 se comienzan los primeros intentos, aunque fallidos, por abrir una calzada que uniera la parte antigua de la ciudad con los terrenos al sur del río San Juan. Unos años después, en 1820, se consigue finalmente la construcción de la calzada bajo la dirección de Miguel Belismelis y el ingeniero Don Juan de Mena, quien participaría mas tarde en los trabajos para abrir el camino de San Pedro (hoy conocido como Belismelis) y la Calzada de Playa de Judíos, durante la segunda mitad del siglo XIX.

El desarrollo económico que experimentó la ciudad durante el siglo XIX se vio reflejado en la solidez y buen gusto de su arquitectura. A lo largo de toda la calzada de Tirry comenzaron a levantarse numerosos edificios que aun hoy se mantienen en pie. Entre los más notables se encuentran el Hotel París, el Nuevo Ateneo y la Estación del Ferrocarril de Sabanilla, magnífica construcción proyectada por el arquitecto Manuel José de Carrerá. De igual forma distinguidas personalidades se instalaron en residencias abiertas hacia la calzada, como el caso de la poetisa Carilda Oliver Labra, que habita una casa obra del genial arquitecto Pedro Celestino del Pandal.




Firma del gobernador Juan Tirry y Lacy en 1798
(tomado de AGI/Estado, 16, no.16 "Comision del Conde Mompox)

Fuentes


Alfonso, P. A. 1854. Memorias de un Matancero. Imprenta Marsal y Ca., Matanzas, Cuba.

Archivo Histórico Nacional de España (fondos en Ultramar 57 y 1460), y Archivo General de Indias (fondos: Fomento de Cuba).

Archivo Histórico de Matanzas

Arestuche, Luis, Leonel P. Orozco, Joha Orihuela, y Ricardo Viera (2015). Matanzas en el Visor del Tiempo. Editorial Félix Varela, colección Sagebien, La Habana, Cuba.

2012. Las Villas y Matanzas: Guía de Arquitectura y Paisaje. Junta de Andalucía, Sevilla-Santa Clara.

                                                          

domingo, 20 de marzo de 2016

Leyendas Matanceras: La Gaviota del San Juan


Aquí compartimos esta leyenda tan interesante y enigmática escrita por Américo Alvarado Sicilia en su obra “Siete Leyendas Matanceras”, reproducida en el sitio web Cubagenealógica.

Esta leyenda está enmarcada en las postrimerías de los años 1700s y está considerada por Alvarado como una de las más antiguas de la localidad. La misma constituye un interesante legado que tiene su origen en las tradiciones heredadas de los miles de negros esclavos que vivieron y murieron en Cuba durante todo el periodo colonial.



["Matanzas a sido dotada de una maravillosa naturaleza, nuestros paisajes sobresalen por su belleza y singularidad, rodeada de cuevas, valles, costas acantiladas y caudalosos ríos, se destaca entre estos últimos, el San Juan, impresionante arteria fluvial que recorre la ciudad alimentado por más de 50 potentes manantiales y que divide a la urbe en 2 barrios populosos, Matanzas propiamente dicha y Pueblo Nuevo; adornan este río hermosos puentes que comunican un barrio con otro, semejando un canal veneciano.

En el escenario de este río, el amor, el misterio y la maldad humana se dieron cita una primavera de 1795. Por aquella época Matanzas era una pobre aldea de no más de 10 mil habitantes, la rivera norte del San Juan estaba poblada de casitas pobres ocupadas por pescadores, y negros libertos. En una de ellas vivía Mª Teresa, una negra vieja que había sido esclava de Don Sebastián, un poderoso hacendado que, habiendo tenido amores con su bella hija mulata, confiaba el fruto de sus desvaríos a esta, manteniendo todo en secreto .

La niña se llamaba Julia Rosa, era de una belleza delicada, su piel de seda canela, de rostro lindo y subrayado por la perfección de dos ojos verdes que irradiaban luz de alegría de sus 16 años. Las habladurías se habían incrementado al verse que Don Sebastián también tenía los ojos verdes, y que despedían fuego cuando alguien se atrevía a comentar algo de los habitantes de la casita del río. Esto bien lo conocía su hermana mayor Rosario, que no veía con gusto que la vieja Mª Teresa viviera fuera de la casona de la calle Ricla, donde ella podía gobernarla a su antojo y ocultar mejor el secreto de su hermano.

La verdad era que Doña Rosario se daba perfecta cuenta de que aquella situación mantendría vivo el escándalo provocado cuando la hija de Mª Teresa pariera una niña casi blanca de ojos verdes y muriera de parto, muerte que Don Sebastián lloró en público el día del entierro. Además siendo ella viuda, los temores de un reparto de herencia la mantenían en guardia contra todo lo que pudiera afectar sus intereses y los de su hijo Felipe, gallardo joven de 25 años que ella aspiraba a ver casado con una rica heredera.

La noticia llegó por dos vías, la supo Don Sebastián en la plaza de la vigía por boca de Don Pablo García; y Doña Rosario al salir de misa por conducto de Doña Elvira; la noticia era sorpresiva, revelaba que Felipe desde hacía dos semanas era visita diaria en la casa de Mª Teresa junto al río San Juan.

Doña Rosario vislumbró todo el drama, Felipe y la bella mulata Julia Rosa eran novios, ese peligroso amor había que acabarlo de inmediato, una tarde que Don Sebastián y Felipe estaban en una de sus fincas del valle de Yumurí , recibió a Tata Mongo el viejo esclavo brujero que podía resolver este peligroso asunto, Tata le confeso a Doña Rosario que el tenía los secretos que trajo de áfrica ,el podía hablar con sus dioses y los espíritus de sus jefes brujos y obtener favores para resolver cualquier problema, Doña Rosario pagó a Tata Mongo y con una mirada cómplice despidió al esclavo.

Ya declinaba el sol cuando Tata Mongo llegó a la casita de Mª Teresa con un misterioso dulce de Coco para Julia Rosa. La vieja abuela había ido ayudar a una mujer que estaba teniendo un mal parto. Julia Rosa comió el dulce de coco, era bueno y extraño, mientras ella comía, Tata Mongo le hizo cuentos enigmáticos y raros, el último decía que en su tribu allá en áfrica, los grandes brujos podían convertir a los hombres en animales y a las mujeres en aves y que estas no morían nunca; Julia Rosa inquieta le preguntó si él sabía convertir en aves inmortales a las mujeres y Tata Mongo le respondió que sí, que a ella la podía convertir en gaviota y que no moriría nunca…

Julia Rosa rió mucho… después tuvo miedo…

Don Sebastián estaba como enloquecido, Julia Rosa había desaparecido de la casita del San Juan, Mª Teresa lloraba a todas horas, Felipe desesperado ya no sabía donde buscar, Don Sebastián indagó y pudo saber que Julia Rosa fue vista la tarde anterior con Tata Mongo en la casita del río, pero al viejo esclavo brujero no se le pudo encontrar pues se había ido esa noche a una finca lejana. Doña Rosario comenzó a sentir en el alma la mordedura venenosa del remordimiento y la angustia del arrepentimiento.

Una noche, después de la cena, llego Mª Teresa y todos, Don Sebastián, Felipe y Doña Rosario, le oyeron decir que: Ahora sabía lo que le había pasado a su nieta… Mª Teresa afirmó que Julia Rosa, por obra de los dioses africanos estaba convertida en gaviota, y que vagaba por el río sin morir nunca; todos creyeron que la pobre vieja había enloquecido, sólo Doña Rosario sabía la razón de aquella afirmación.

Pasaron los meses, Felipe iba a sentarse todas las tardes al San Juan, ya no era el joven alegre de antes, la tristeza lo embargaba y le trasmitía un aire ausente. Una tarde en que Felipe ocupó la piedra que le servía de banco junto a la abandonada casita de Mª Teresa, vino hacia él una gaviota, la vio posarse en una piedra cercana y lo miró de un modo raro, casi humano… la gaviota tenía los ojos verdes…

Pasaron los meses y Felipe murió loco porque se enamoró de una gaviota, fruto de la maldad y el misterio. Y la gaviota de ojos verdes del río San Juan muchas veces vuela sobre Matanzas, es un alma en pena enamorada, hay de quien le mire a los ojos, en ellos lleva el brillo del terrible encantamiento que la aprisionó por siempre… Es una gaviota misteriosa que no puede morir…"]



Detalle del Rio San Juan y la Calle Narváez vista desde el puente de Tirry, en una postal de
Principios del siglo 20.