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miércoles, 2 de mayo de 2018

Estatua del Soldado Desconocido: Vigía de la Plaza de la Vigía

En la plaza fundacional de la ciudad de Matanzas-hoy Plaza de la Vigía- se encuentra una estatua dedicada al Soldado Desconocido. Esta estatua es también conocida con el sobrenombre de “Mambí Desconocido”, no obstante, su vestimenta alude a mucho más que a un simple soldado de nuestra guerra de independencia. En este breve post expondremos un poco sobre la historia del monumento y su viaje por la ciudad hasta terminar de fiel centinela de la Plaza de la Vigía. 


Según cuentan documentos de la época (1), la escultura de casi tres metros de altura, detalladamente confeccionada en mármol de Carrara, fue realizada por el escultor italiano Carlo Nicoli, en aquel país. Esta a su vez, fue comisionada a pedido del Centro de Veteranos de Independencia de la ciudad de Matanzas y costeada a suscripción popular en la primera década del siglo XX. Las gestiones fueron realizadas por el alcalde municipal Domingo Lecuona y Madan, coronel del Ejército Libertador, y Otto Daniel Droop, alemán de nacimiento residente en la ciudad.

Hasta ahora no se ha acordado el lugar donde ha de ser colocada, 
por lo que está depositada en el patio del Cuartel de Bomberos…” [sic]1
Fotografía circa 1913. 
La escultura representa a un “Capitán Libertador en traje de campaña mambí, con el machete en la diestra, defendiendo la bandera que descansa sobre el hombro izquierdo…Su indumentaria consiste en guerrera y pantalón, sombrero de guano, botas de montar, carreare con las insignias de Capitán, revolver y machete” [sic](2).

Estatua del Mambí Desconocido a la entrada de la Academia de Música, circa 1913. 
Tomado de Matanzas en el Visor del Tiempo (2015-2017). 

Al parecer la estatua llegó a Matanzas en 1913, donde fue colocada provisionalmente en el jardín principal y rotonda frontal de la Academia Municipal de Música José White, cerca del patio posterior del Cuartel de Bomberos de la ciudad (3), donde esperó hasta su inauguración el 10 de octubre de 1919 en el nuevo parque de la Plaza de la Vigía, donde aún se mantiene. 

Acto de inauguración el 10 de octubre de 1919. 
Tomado de Matanzas en el Visor del Tiempo (2015-2017).

El plan de restauración de la ciudad y su centro histórico, al mando del conservador Leonel Pérez Orozco, director de la Oficina del Conservador de Matanzas y un elenco de trabajadores, restauradores y arquitectos, restauraron el monumento durante el mes de mayo del año pasado. Todo ello en pos del remozamiento de la Plaza fundacional para el 325 aniversario de la Ciudad, cual celebraremos este año. 

Estado actual después de la maravillosa restauración. 
Fotografía propiedad y cortesía de Henry Delgado (meteorólogo matancero). 

Tarjeta postal de la Plaza de la Vigía-Plaza de Armas de la Ciudad de Matanzas, circa 1920. 

A un cuarto y trecientos años exactos, en ese mismo lugar, el ingeniero Juan de Herrera y Sotomayor junto al maestre de Campo, el Capitán General interino de la isla de Cuba Severino de Manzaneda, levantaron el plano que dejaba establecida la plaza de armas, la cual hoy conocemos como Plaza de la Vigía en la que se fundaría, el 12 octubre de 1693, la Ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas.



Referencias

1. Carlos García Vélez y Augusto Casamayor Guerrero (1913). Cuba Descriptiva: Datos sobre Municipios y Barrios, Tomo VII (pp. 137-138).

2. Ibid. Pp. 138-139. Ver también: Las Villas y Matanzas: Guía de Arquitectura y Paisaje. Junta de Andalucía, Sevilla–Santa Clara, 2002.

3. Leonel Pérez Orozco, Luis Arestuche, J. Orihuela León, y Ricardo Viera (2015). Matanzas en el Visor del Tiempo, Vol. 1. Félix Varela, La Habana (Edición príncipe). Segunda Edición (2017). Editorial Boloña, La Habana.


miércoles, 18 de abril de 2018

Breve historia de la batería San José de la Vigía

El sitio que hoy ocupa el cuartel de bomberos en la ciudad de Matanzas, antaño albergó la batería de costa oficialmente nombrada San José de la Vigía, pero conocida por todos como el fuerte de la Vigía.

Colage de estereovistas tomadas en 1859 por el fotógrafo norteamericano G. N. Barnard. 
Esta vista demuestra a la batería de la Vigía, hoy desaparecida. 
Nótese la ausencia de la ermita de Monserrate en la Loma del Estero. 

Se dice que poco después de la fundación de la ciudad en 1693, a principios del siglo entrante, se construyó allí un fuerte de madera con cuatro cañones que pronto perdieron sus cureñas a causa del abandono y el tiempo. Esta edificación fue luego reemplazada por otra de cantería, comenzado su construcción aproximadamente a finales de la tercera década del siglo XVIII, aunque se desconoce con seguridad la fecha exacta de su comienzo. Esta obra fue costeada por Don Joseph del Castillo y su hermano Felipe del Castillo, dos ricos hacendados locales, quienes a cambio de sus contribuciones para la realización de varias importantes obras en la ciudad, como la iglesia y el Castillo de San Severino, aspiraban a títulos de nobleza y posición gubernamental en la localidad. La Vigía fue terminada a mediados del siglo XVIII, y menos de veinte años (que como dijo Gardel, “veinte años no son nada”) ya necesitó de reparos y nuevas tejas, para la cuales se contrató nuevamente a Joseph del Castillo. 

Grabado de Federico Mialhe de 1847-1848. Viaje Pintoresco Alrededor de la Isla de Cuba
Litografía de Francisco Luis Marquier, La Habana.

El fuerte fua apodado “de la Vigía” por haber ocupado un área que antiguamente, antes de la fundación, ocupo un vigía, puesto de guardia o atalaya que “protegía” y vigilaba la bahía y la boca del rio San Juan. Esto lo atestiguan los excelentes mapas holandeses y franceses de la región desde mediados del siglo XVII. Al llegar Severino de Manzaneda y el ingeniero Juan de Herrera y Sotomayor a la plaza, mencionan que ya para ese entonces se conocía con ese sobrenombre. 

Planta de la batería de San Joseph de la Vigía (1847). Archivo General de Indias. 

En octubre de 1693, la región baja, cubierta de bosque y manglar, con playas arenosas en su extremo al mar, sirvió de punto de partida, de plaza fundacional para la naciente comarca. Allí el gobernador Manzaneda y el ingeniero Herrera, desearon continuar los planes de Fernández de Córdoba, predecesor de Manzaneda, de establecer en la Vigía una atalaya con cuatro cañones que defendiera el paso por el rio San Juan, camino a las haciendas importantes e ingenios tierra adentro. No obstante, dichos planes fueron negados por la Corona, por lo menos hasta que el Castillo de San Severino no estuviese completamente terminado, nivel que no alcanzó hasta mediados del siglo XVIII, medio siglo después de la fundación de la ciudad. 

Plano de la ciudad de Matanzas en 1767. Nótese en el extremo derecho inferior la plaza de la Vigía y la batería. Este espacio que hoy cubre el Palacio de Junco y Teatro Sauto eran antiguos manglares a orillas de la bahía. 
 
La batería de cantería San José de la Vigía perduró como protector del muelle y la ciudad hasta 1862, cuando se demuele por su deplorable estado y abandono; además estorbaba a las nuevas construcciones que, como el Teatro Sauto, el edificio de la Aduana y el Palacio de Junco, ahora embellecían la plaza. De esta forma se perdió  casi toda evidencia visible de lo que fue la batería. Cuenta la historia que el renombrado coleccionista matancero, Francisco Ximeno, conservó la placa inaugural del fuerte, la que donó al Ayuntamiento.

El proyecto de demolición estuvo vinculado a un nuevo tinglado del muelle y un plan de construir una dársena, que a la vez venía acompañado de un alumbrado y fortificación en La Laja-peñón calcáreo que aflora en las aguas de la bahía.

Grabado de José López Martínez (1849-1853) Plaza de la Vigía. Litografía matancera. 

Al final, el tinglado y parte del proyecto del muelle se llevaron a cabo, pero no la batería de La Laja o la dársena. El espacio que había ocupado la batería se convirtió en el Parque Cervantes, diseñado por Pedro Celestino del Pandal en 1872. El parque fue luego rellenado y reemplazado por el actual Cuartel de Bomberos, entre 1897 y 1900. Esta zona de la plaza fundacional también se llamó Plaza de Colón, Plaza de Armas y Plaza de Estrada Palma. Hoy es más conocida por los matanceros como la Plaza de la Vigía. 

Fotografía en albumina del Parque Cervantes, plaza y Teatro Sauto, circa 1880. 

El fuerte de la Vigía tuvo su asiento en el sitio de la plaza fundacional, desde donde tuvo una visión ininterrumpida, de primera fila, para presenciar la evolución urbana y económica de la ciudad de Matanzas. De no ser por su demolición, hoy seria, con el Castillo de San Severino, uno de sus edificios más antiguos. Esta área representa un área de altísimo interés histórico y arqueológico. 

Hoy la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas realiza importantísimas obras de restauración precisamente en la plaza y la zona que ocupa el Cuartel de Bomberos, antaño Parque Cervantes y Batería de la Vigía. Hace poco fueron explorado los túneles, aparentemente de desagüe, que existen debajo de la plaza, desde el sitio del antiguo fuerte. En este sentido es sumamente importante continuar con investigaciones de este tipo en el lugar.

Este es un momento clave para realizar importantes indagaciones sobre el patrimonio arqueológico que quedó en el subsuelo, en parte protegido durante centurias por los mismos edificios que sobre este fueron levantados. El proceso de remodelación permite un acceso irrepetible-un momento ventajoso-para abrir una ventana al pasado de la ciudad y de un espacio que ha quedado grabado en pocas imágenes, y hasta ahora, rarísimas fotografías que datan de momentos muy cercanos a su demolición.


Para más información aceda a nuestros artículos aquí:


Hernández de Lara, O., Johanset Orihuela, y B. Rodríguez Tápanes (2017). Una fortaleza en el medio de la bahía: el proyecto inconcluso para la batería de La Laja, Matanzas, Cuba. Cuba Arqueológica X (2): 32-46.

Orihuela, J., y R. A. Viera (2016). Estereovista de San José de la Vigía: aportes históricos y perspectivas arqueológicas (Matanzas, Cuba). Cuba Arqueológica IX (1): 45-53.

Pérez Orozco, L., L. Arestuche, J. Orihuela, y R. A. Viera. (2017). Matanzas en el Visor del Tiempo. Editorial Bologña, La Habana.


Bibliografía relacionada al tema:


García Santana, A. (2009). Matanzas: La Atenas de Cuba. Polymita, Habana.

Hernández Godoy, S. T. (2005). San José de La Vigía: Historia de una fortaleza. Revista 1861 7 (1): 30-36.

Hernández Godoy, S. T. (2006). El Castillo de San Severino: Insomne Caballero del Puerto de Matanzas (1680-1898). Ediciones Matanzas, Matanzas.

Jiménez de la Cal, A. (no. da.). Matanzas y sus Fortificaciones. Inédito.

Lapique, Zoila. (2002). La Memoria en las Piedras. Oficina del Historiador de la Ciudad, La Habana.

López Hernández, I. J. (2014). Carlos Benites y los puentes de la ciudad cubana de Matanzas en 1849. Laboratorio de Arte 26:301-313.

López Martínez, José (1849-1853). Plaza de la Vigía. Litografía matancera, Matanzas.

Martínez Carmenate, U. (1999). Historia de Matanzas, Siglos XVI-XVIII. Ediciones Matanzas, Matanzas.

Mialhe, Federico (1848). Viaje Pintoresco Alrededor de la Isla de Cuba. Litografía de Francisco Luis Marquier, La Habana.

Quintero y Almeida, J. M. (1878). Apuntes para la Historia de Matanzas. Imprenta El Ferrocarril, Matanzas.

Ruiz, R. (2003). Noticia histórica sobre la imagen del fuerte de San José de La Vigía. Matanzas, Revista Artística y Literaria 4(2):56