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lunes, 8 de octubre de 2018

El Primer Escudo de Matanzas data a 1694

Las vísperas del 325 aniversario de la fundación de la ciudad traen una oportunidad especial para reflexionar en nuestra historia y los hechos que nos corona el tiempo. A través de esta nota, perseguimos la intención de aportar nuevos datos relacionados con nuestro escudo que remontan su génesis a los momentos mismos de la fundación de la ciudad. Sin duda alguna, aún existe valiosa información escondida entre legajos centenarios que se conservan en los archivos. Es tarea nuestra y de todo aquel comprometido con la conservación de nuestra herencia cultural, continuar la búsqueda y rescatar del olvido eterno esos preciados testimonios de nuestra historia.

Acabamos de recibir la grata noticia de que nuestro artículo sobre el primer escudo de armas o blasón de la ciudad de Matanzas fue publicado en la Revista Matanzas, bajo la dirección de Alfredo Zaldívar. Para aquellos que no tienen acceso a ella, aquí presentamos una muestra de las conclusiones presentadas allí. Para mayor informacion vease el articulo original de la Revista Matanzas.

Escudo de Armas o Blasón Escudo republicano de la provincia de Matanzas,
aprobado el 8 de octubre de 1917,
y asimilado por el Cabildo el 21 de enero de 1918.

La historia de la heráldica matancera es poco conocida y ha sido escasamente divulgada. Han sido pocos los que han vertido la tinta de sus plumas en desempolvar y desenredar los nudos que la oscurecen. Para los interesados se hacen imprescindibles los trabajos de Enrique Fontova (1918), el Magazín La Lucha (1923), José A. Treserra (1941, 1955) y Raúl Ruiz (1993). Dicha literatura ha quedado esparcida en el tiempo y constituye hoy una cita obligatoria. Pero lo cierto es que aún queda información importante por sacar a la luz.

El tema que aquí abordamos se basa en un interesante documento depositado en las arcas del Archivo General de Indias, donde dentro de un legajo referente a la fundación de San Carlos Matanzas, se encuentra la descripción del primer blasón ideado para la naciente ciudad en 1694.

Escudo de Matanzas segun aparece en la prensa La Aurora de Matanzas. 1833. 

Según las Actas que recoge la historia, el lunes 12 de octubre de 1693, en presencia de oficiales de la Capitanía General de Cuba, el gobernador Severino de Manzaneda nombra y funda la ciudad de San Carlos de Matanzas. Poco más de un año después, el 3 de noviembre de 1694, desde la capital de la isla redacta una carta al rey Carlos II, donde revela su larga visión para la nueva ciudad de Matanzas y la descripción de su primer escudo de armas:

“…titulada ciudad de San Carlos insinuando a vuestra majestad la jurisdicción…será una de las ciudades de más estimación que haya en la América por su situación y fertilidad. Me a proveído darle por armas dos puertas que corresponden a las dos llaves que tiene por armas esta ciudad [La Habana] que miran por antonomasia ser las llaves de ambos reinos y, como Matanzas y su castillo se hallan en el puerto que cubre ambos canales, el viejo y de Bahama, que es por donde desembocan todas cuantas armadas y tesoros…”

Manzaneda suplicaba que dicha proposición fuera de “…agrado a su majestad…” y que el soberano honrara “…con escudo de las dos puertas y castillo…” a la nueva ciudad de Matanzas.

Quedó así registrado en el tiempo el primer diseño heráldico que debía exhibir la ciudad de San Carlos de Matanzas. Los otros dos emblemas más antiguos conocidos hasta ahora, son los escudos del Castillo de San Severino (1694-1737), el escudo otorgado a Amoedo en 1734 y el de la bandera coronela del Regimiento de Matanzas de 1769. Esta última lleva el escudo real de Carlos III, Casa de Borbón (ver Orihuela et al., en edición). Lamentablemente, el diseño no parece haber sido acompañado con un modelo gráfico. El matancero Miguel A. Bretos, quien proveyó las primeras pistas sobre la existencia de este escudo, lo asumió denegado. Sin embargo, en otro documento del citado legajo hemos encontrado registro de su aprobación. El rey, actuando a través de la Junta y su regidor, el licenciado Zevallo, dictan el 12 de octubre de 1697, que dicha sugerencia de Manzaneda “no tiene inconveniente”, y “que ha sido muy de agrado de su Majestad…”. El mismo documento indica haber sido “visto y acordado” por la secretaría el 25 de febrero de 1698. Pero había un inconveniente, el gobernador y ciudadanos de la nueva población serían responsables de llevar los trámites a feliz término. Para entonces ya era muy tarde. Habían pasado cuatro años desde la carta del 3 de noviembre y Severino de Manzaneda tenía ahora otro cargo más elevado lejos de Cuba. El escudo quedó aprobado, pero olvidado.

Resulta reveladora la relación que quiso establecer Manzaneda entre el escudo habanero y el que proponía para Matanzas. Otra descripción del supuesto escudo no deja lugar a dudas o interpretaciones erróneas: “…le ha dado por armas dos puertas y un castillo y dos llaves que tiene por armas la ciudad de La Habana…”. La capital portaría las llaves y Matanzas las puertas, simbolizando de esa manera la estrecha relación geográfica y socioeconómica que existía entre las dos regiones. 

Escudo de armas de la Ciudad de La Habana, como aparece en
las Actas Capitulares capitalina. 

¿Pero a que escudo habanero de dos llaves se refería Manzaneda? Desde 1665, el blasón de la ciudad de La Habana había sido aprobado y registrado con tres castillos y una llave como sus atributos centrales. Los castillos representando las tres fortalezas, y la llave la ventajosa posición geográfica de este puerto en las Antillas. Resulta ilógico pensar que Severino de Manzaneda, en su calidad de Capitán General, no conociera a cabalidad el escudo oficial de La Habana. Llama poderosamente la atención el hecho de que el escudo que se describe como “…a imitación de las de esta ciudad que son, además de las dos llaves los tres castillos que cubren el puerto…” no sea precisamente el que representaba a la capital de la Isla. Hasta ahora se desconoce un escudo habanero con los atributos citados.

Escudos apócrifos de Matanzas

Nuestro escudo nos unifica y nos representa a todos. Sus atributos son la simbología de nuestro paisaje, de nuestra geografía, y de nuestro pasado. El matancero carga con orgullo el espíritu de un legado centenario. Ese halo inasible, esa imagen, ese inextirpable latido que llamamos matanceridad es inherente a todo aquel que lleva el polvo de Matanzas en sus huesos. Pero el ego descuidado es vigor a la intangible belleza del concepto y por eso, tal vez el escudo de la ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas pueda vivir como estandarte, como representación, cual quilla de nave capitana a todos los que nos sentimos profundamente agradecidos de ser matanceros.


Agradecimientos especiales: A Alfredo Zaldívar, editor y coordinador de la Revista Matanzas, a Jessica Duarte, intrépida periodista matancera, y a Dolores de los Ángeles Pardo, quien se aseguró de que nuestro mensaje llegara a su destino. ¡Gracias!

Literatura pertinente:

Fontova, Enrique (1918). Datos y notas sobre la formación y adopción del escudo de la provincia de Matanzas. El Escritorio, Cárdenas. 

Heráldica de Matanzas. Pp. 7-8. Magazín La Lucha (1923). 

Moliner Rendón, Israel (1959). Sauto, Historia de un Teatro. Imprenta Pimentel, Matanzas.
Orihuela León, Johanset; O. Hernández de Lara y Ricardo A. Viera Muñoz (en edición). 
Acercamiento arqueo-histórico de los blasones del Castillo de San Severino, Matanzas, Cuba. 

Ponte y Domínguez, F. J. (1959). Matanzas: Biografía de una Provincia. Imprenta El Siglo XX, La Habana.

Quintero y Almeida, J. M. (1878). Apuntes para la Historia de la Isla de Cuba con relación a la Ciudad de Matanzas. Imprenta El Ferro-carril, Matanzas.

Rodríguez García, Roberto M. y José M. Domínguez Martínez (2013). El escudo de Matanzas. Su Historia y Simbolismo. Monografias de la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos. 

Roig de Leuchsenring, Emilio (1963). La Habana: Apuntes Históricos, Segunda Edición, Tomo 1. Editorial Consejo Nacional de Cultura, La Habana. 

Ruiz Rodriguez, Raúl (1993). El escudo de armas de la ciudad de Matanzas. Revista de la Biblioteca Nacional Jose Marti, 1:137-145. 

Treserra Pujadas, José A. (1940). La fundación de San Carlos de Matanzas” Periódico El Republicano (Matanzas) 9 de octubre de 1940. 

Treserra Pujadas, José A. (1941). Reseña Historica de Matanzas 1508-1941. Imprenta La Revoltosa, La Habana. 

Treserra Pujadas, José A. (1955). Nuestro escudo de armas original. El Republicano (Matanzas): 21 de mayo de 1955, pg. 5. 


miércoles, 2 de mayo de 2018

Estatua del Soldado Desconocido: Vigía de la Plaza de la Vigía

En la plaza fundacional de la ciudad de Matanzas-hoy Plaza de la Vigía- se encuentra una estatua dedicada al Soldado Desconocido. Esta estatua es también conocida con el sobrenombre de “Mambí Desconocido”, no obstante, su vestimenta alude a mucho más que a un simple soldado de nuestra guerra de independencia. En este breve post expondremos un poco sobre la historia del monumento y su viaje por la ciudad hasta terminar de fiel centinela de la Plaza de la Vigía. 


Según cuentan documentos de la época (1), la escultura de casi tres metros de altura, detalladamente confeccionada en mármol de Carrara, fue realizada por el escultor italiano Carlo Nicoli, en aquel país. Esta a su vez, fue comisionada a pedido del Centro de Veteranos de Independencia de la ciudad de Matanzas y costeada a suscripción popular en la primera década del siglo XX. Las gestiones fueron realizadas por el alcalde municipal Domingo Lecuona y Madan, coronel del Ejército Libertador, y Otto Daniel Droop, alemán de nacimiento residente en la ciudad.

Hasta ahora no se ha acordado el lugar donde ha de ser colocada, 
por lo que está depositada en el patio del Cuartel de Bomberos…” [sic]1
Fotografía circa 1913. 
La escultura representa a un “Capitán Libertador en traje de campaña mambí, con el machete en la diestra, defendiendo la bandera que descansa sobre el hombro izquierdo…Su indumentaria consiste en guerrera y pantalón, sombrero de guano, botas de montar, carreare con las insignias de Capitán, revolver y machete” [sic](2).

Estatua del Mambí Desconocido a la entrada de la Academia de Música, circa 1913. 
Tomado de Matanzas en el Visor del Tiempo (2015-2017). 

Al parecer la estatua llegó a Matanzas en 1913, donde fue colocada provisionalmente en el jardín principal y rotonda frontal de la Academia Municipal de Música José White, cerca del patio posterior del Cuartel de Bomberos de la ciudad (3), donde esperó hasta su inauguración el 10 de octubre de 1919 en el nuevo parque de la Plaza de la Vigía, donde aún se mantiene. 

Acto de inauguración el 10 de octubre de 1919. 
Tomado de Matanzas en el Visor del Tiempo (2015-2017).

El plan de restauración de la ciudad y su centro histórico, al mando del conservador Leonel Pérez Orozco, director de la Oficina del Conservador de Matanzas y un elenco de trabajadores, restauradores y arquitectos, restauraron el monumento durante el mes de mayo del año pasado. Todo ello en pos del remozamiento de la Plaza fundacional para el 325 aniversario de la Ciudad, cual celebraremos este año. 

Estado actual después de la maravillosa restauración. 
Fotografía propiedad y cortesía de Henry Delgado (meteorólogo matancero). 

Tarjeta postal de la Plaza de la Vigía-Plaza de Armas de la Ciudad de Matanzas, circa 1920. 

A un cuarto y trecientos años exactos, en ese mismo lugar, el ingeniero Juan de Herrera y Sotomayor junto al maestre de Campo, el Capitán General interino de la isla de Cuba Severino de Manzaneda, levantaron el plano que dejaba establecida la plaza de armas, la cual hoy conocemos como Plaza de la Vigía en la que se fundaría, el 12 octubre de 1693, la Ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas.



Referencias

1. Carlos García Vélez y Augusto Casamayor Guerrero (1913). Cuba Descriptiva: Datos sobre Municipios y Barrios, Tomo VII (pp. 137-138).

2. Ibid. Pp. 138-139. Ver también: Las Villas y Matanzas: Guía de Arquitectura y Paisaje. Junta de Andalucía, Sevilla–Santa Clara, 2002.

3. Leonel Pérez Orozco, Luis Arestuche, J. Orihuela León, y Ricardo Viera (2015). Matanzas en el Visor del Tiempo, Vol. 1. Félix Varela, La Habana (Edición príncipe). Segunda Edición (2017). Editorial Boloña, La Habana.