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martes, 12 de mayo de 2026

La tarja olvidada del Paseo Martí en Matanzas: historia, memoria y ausencia



En las ciudades, la historia no solo vive en los archivos. También aparece —y a veces desaparece— en monumentos, tarjas, pedestales, nombres de calles y pequeños fragmentos del paisaje urbano que suelen pasar inadvertidos. Y cuando un marcador se retira sin explicación pública, dejándolo fuera de contexto, lo que queda no es solo un “vacío”...queda una forma de memoria incompleta, un mensaje mudo no solo para los habitantes de la ciudad.


Reconstrucción del monumento y tarja a los regimientos norteamericanos de la Guerra HispanoCubanoAmericana en el Paseo Martí, ciudad de Matanzas

Acabamos de publicar en la revista Ciencia y Sociedad, junto a Ramón Cotarelo Crego, un artículo sobre uno de esos casos: el monumento y tarja dedicados al Octavo Regimiento de Infantería de Massachusetts, develados el 10 de diciembre de 1923 en el Paseo Martí de nuestra urbe. La tarja recordaba la presencia de este regimiento estadounidense en Matanzas durante la primera ocupación norteamericana de Cuba, entre enero y abril de 1899. Aunque su estancia fue breve, décadas después fue convertida en memoria pública mediante un acto cívico y diplomático que reunió autoridades, representantes de Massachusetts, bandas musicales, escolares y vecinos. La inscripción, el lugar escogido y el ceremonial hicieron de esa tarja algo más que un objeto. Fue una forma de “fijar” un relato en el espacio urbano y la memoria histórica de la nación.

Fotografía tomada del Magazín de la Lucha (1923-1926).

Hoy, sin embargo, la tarja ya no está. Permanece el pedestal, pero sin inscripción visible, o memoranda que ayudara a contextualizarlo. Esa ausencia fue el punto de partida de nuestra investigación. En el trabajo reconstruimos la trayectoria de la tarja a partir de prensa de época, documentos oficiales, correspondencia y fotografías históricas, algunas muy poco conocidas. Pudimos recuperar el texto original, identificar actores involucrados en su instalación y documentar el programa de actos que la inauguró. En cambio, las fuentes consultadas no registran con precisión cuándo ni cómo se retiró la placa. No hallamos un expediente municipal o administrativo que permita fechar el retiro o describir su mecanismo. Esto obliga a distinguir entre lo que se puede demostrar y lo que solo puede proponerse como contexto.



Reconstrucción basada en una fotografía de prensa del momento de inauguración del monumento. 
El Mundo, Diciembre de 1923, Matanzas. 

En ese sentido, los monumentos no solo importan por lo que recuerdan, sino por cómo cambian, y por cómo se los hace cambiar. A veces se conservan, a veces se resignifican y, otras, se retiran sin señalización ni contexto, dejando un “soporte vacío”, pero que también comunica. El pedestal sin placa funciona como un palimpsesto urbano, y mantiene el anclaje espacial, pero desactiva la legibilidad del relato. La ciudad conserva la base material, pero pierde la explicación pública; y ese gesto (hacer ilegible una memoria sin borrar del todo su huella) reordena el archivo monumental de la ciudad. 

Pero este no es un caso único. En Cuba existe, además, otros antecedentes documentados de intervención sobre un símbolo conmemorativo asociado a Estados Unidos. Entre ellos, la remoción del águila del monumento al USS Maine en La Habana en 1961 o el monumento al presidente Estrada Palma en la ciudad de La Habana. Estos solo proveen un marco comparativo útil para entender que los paisajes monumentales pueden reconfigurarse de manera rápida y politizada, y que esas reconfiguraciones rara vez vienen acompañadas de explicaciones permanentes en el espacio público.

Fotografía del Monumento al USS Maine, ciudad de La Habana, Cuba. Véase la presencia del águila que fue derribada en 1961. Colección personal.

Este estudio no pretende cerrar la historia de la tarja, sino abrir preguntas concretas: ¿qué documentos locales faltan por localizar? ¿qué inventarios patrimoniales, actas o series fotográficas podrían fijar una cronología del retiro? ¿cómo se decide qué se preserva, qué se retira y qué se deja sin explicación? A veces, para leer una ciudad, hay que prestar atención a esas “cosas pequeñas”: una placa ausente, un pedestal mudo, un nombre que cambia. Porque allí, en lo aparentemente menor, se ven con nitidez las capas de memoria que una sociedad decide hacer visibles —y las que quedan, silenciosamente, fuera de cuadro.

Reflexionemos ante las sabias palabras de Eusebio Leal Spengler cuando expresó que “...nosotros podemos explicar la historia, lo que no podemos es borrarla. Cuando no se tiene el valor de explicarla, se acude al expediente de omitirla…”.

Si crees que nos puedes ayudar, déjenos un mensaje o contactos. Nos gustaría mucho poder profundizar mas sobre esta historia.
 
Un agradecimiento a Jorge Ulloa y el personal de la revista Ciencia y Sociedad, amigos y colegas cuyas conversaciones ayudaron a enriquecer el contenido, mas a todas las instituciones que nos facilitaron material para esta investigación. 

Fotografía coloreada del Octavo Regimiento de Infantería de Massachusetts en Matanzas (1899).
Colección Personal.

viernes, 27 de abril de 2018

El Bombardeo de Matanzas: 27 de abril de 1898

Este año se conmemora el 120 aniversario del comienzo de la Guerra Hispano-Cubano-Americana. Pero lo que pocos conocen, o recuerdan, es que el primer acto bélico de la Guerra ocurrió en la bahía de Matanzas.

Oleo de Henry Reuterdahl del Bombardeo de Matanzas.
El USS Cincinnati 1898 durante el ataque.

La historia usualmente lleva fechas y datos puntuales, pero raramente con la precisa exactitud del día y hora. El Bombardeo de Matanzas es uno de esos raros eventos en la historia en la que podemos acceder al momento con lujos de detalles casi exactos.

En horas cercanas al mediodía del miércoles 27 de abril de 1898, el US New York – acorazado insigne de la flota norteamericana, al mando del contralmirante William T. Sampson-llega a la entrada de la bahía de Matanzas. Allí se reúne con el monitor Puritan y el crucero protegido Cincinnati, quienes hacia días bloqueaban la rada.


Al medio día, y después de incertidumbre de ataque, estos buques de guerra se adentran a la bahía y son bienvenidos con cañonazos dirigidos desde las recién erigidas baterías de Punta Maya, Rubalcava, y Sabanilla (1). A lo que los masivos cañones de los modernos buques norteamericanos respondieron sin cesar por alrededor de 15 minutos, como contaron algunos, o media hora como dijeron otros (2). Los dos centinelas más antiguos de la rada, el Castillo de San Severino y la batería de El Morrillo, casi no pudieron responder a los disparos norteamericanos por ser entonces practicamente obsoletos contra la nueva avanzada. 

El insigne USS New York. Acorazado bandera de la Navy

Algunos proyectiles cayeron en la ciudad de Matanzas. Aunque no se sabe si por accidente o intencionalmente. Varios de los proyectiles fueron recogidos y expuestos en gabinetes de curiosidades. Otros han sido fruto de pesquisas arqueológicas en las aguas del Morrillo y el San Severino (3). 

Proyectil exhibido del Bombardeo de Matanzas. 
Tomado de Matanzas en el Visor del Tiempo (Pérez et al., 2017). 

Este evento histórico fue considerado por las fuerzas norteamericanas como un ejercicio naval, que serviría de alerta a las fuerzas españolas. Este, al igual que el también olvidado bombardeo de Cárdenas, fueron sin dudas unos eventos importantes, aunque poco divulgados, ya que serían soslayados por otros, luego ocurridos en el Oriente de Cuba y en el teatro de operaciones del Pacifico. No obstante, el bombardeo de Matanzas nos queda como un recordatorio, como un cisma histórico que claramente dividió el antes y después de nuestra historia, ya que fue el principio de las acciones directas de fuerzas militares norteamericana en la isla. 

Imagen en del Bombardeo de Matanzas, tomado de una imagen grabada en una plaquilla de cristal. 
Archivada en el Library of Congress. 

También marcó un hito para el amarillismo de la prensa, en ambos lados del Atlántico. La española le dio poca atención al evento, mientras que la norteamericana lo exalto, sensacionalistamente, para hacer brillar la proeza y superioridad estadounidense ante el mundo-sentimiento nacionalista que fue luego llamado jingoísmo. 

Por más que ello, fue un evento bien recordado por los testigos. Lola María Ximeno lo graba bien en sus Memorias:

“Era el 23 [sic] de abril de 1898. La emoción fue terrible para los habitantes de Matanzas que, acostumbrados tan sólo a la bendita calma de sus serenos paisajes —en eterna indiferencia nunca temían— y por eso tal vez las azoteas de las casas se llenaron de curiosos para ver lo que pasaba.”...
“Se oirían ese día más de cincuenta cañonazos y algunas granadas al caer en la bahía levantaban un surtidor de agua como el de las ballenas. La población es un campamento, no se ven nada más que soldados; la aduana, el teatro, el palacio, todo está convertido en cuartel: ya te conozco todos los toques de diana, silencio, retreta… y en la orilla del mar están las trincheras. ¡Que nunca suceda! La bala que cayó en Pueblo Nuevo se extrajo y la exiben [sic] en la casa de comercio de Bea; pienso ir a verla. Del bombardeo sólo resultó una mula muerta.” (5). 

Este es un tema muy cercano a nuestro interés. Para un desarrollo más profundo sobre este tema, imágenes, y nuestras investigaciones, visite el sitio Progressus para la Arqueología, Patrimonio y Desarrollo Social. También visite nuestro blog, aquí, que incluye algunos de los resultados investigativos sobre este tema. 




Referencias


1. Hernández de Lara, O., Lorenzo Hernández, L., Rodríguez Tápanes, B. E., Hernández Godoy, S., & Hernández Campos, I. (2014). “El peligro te viene de arriba”. Arqueología de una batalla durante la intervención estadounidense en la bahía de Matanzas, Cuba (1898). In C. Landa & O. Hernández de Lara (Eds.), Sobre campos de batalla. Arqueología de conflictos bélicos en América Latina (pp. 191–233). Buenos Aires: Aspha Ediciones.

2. War Department. (1898). Military Notes on Cuba. Washington, D.C.: Government Printing Office.

3. Álvarez Chávez, A. (1998). Descubrimientos arqueológicos subacuáticos en El Morrillo. Cartelera. Periódico Del Centro de Promoción Y Publicidad Cultural En Matanzas, Cuba, 3(19).

4. Chadwick, F. E. (1911). The relations of the United States and Spain. The Spanish-American War. Volume I. New York: Charles Scribner’s Sons. Retrieved from: https://archive.org/details/relationsunited05chadgoog

5. Ximeno y Cruz, D. M. (1930). Aquellos tiempos... Memorias de Lola María. Tomo 2. (F. Ortiz, Ed.). La Habana: Imprenta y Papelería El Universo.

Perez Orozco, L., L. Arestuche, J. Orihuela Leon, R. Viera (2017). Matanzas en el Visor del Tiempo. Editorial Bolona, La Habana. 


martes, 12 de enero de 2016

Enero en la Historia de Matanzas


¿Sabía usted que la dominación española de Cuba culminó en Matanzas?


Pues así fue. Cuba cesó de ser española el primero de enero de 1899 con la partida del último Capitán General español Adolfo Jiménez Castellanos, quien zarpó de la Habana hacia la bahía de Matanzas en el buque alemán “Rabat”.

Despedida oficial de Adolfo Jiménez Castellanos el primero de enero de 1899, de la Habana. Colección digital de la Biblioteca del Congreso (LOC).

Ese mismo día la bandera española, en lo alto del Palacio de Gobierno de la ciudad de Matanzas, fue reemplazada por la de estrellas y listas norteamericana, cual fue izada por el teniente coronel americano John Biddle. Luego, en horas de la tarde ancla en las aguas de nuestra bahía el transbordador USS Manitoba para establecer su presencia militar.

Detalle de una fotografía existente en la Biblioteca del Congreso (LOC) tomada en el momento de la partida de Castellanos, en el bote del fondo, en rumbo al buque alemán Rabat. Bahía de la Habana enero 1, 1899.

Pero no fue hasta un día como hoy, 12 de enero, pero de 1899, que el Capitán General Adolfo Jiménez Castellanos y las tropas coloniales españolas restantes “al regazo” se retiraron de la bahía de Matanzas en el mismo buque alemán “Rabat”, rumbo a España. Con este acontecimiento concluye definitivamente la ocupación hispana en Cuba, después de 406 años de colonización.




Fuentes


Ponte y Domínguez, Francisco. 1959. Matanzas: Biografía de una Provincia. Academia de la Historia de Cuba. Imprenta El Siglo, La Habana. (pp. 260-261).