martes, 2 de julio de 2019

Severino de Manzaneda en el corazón de Matanzas

Don Severino de Manzaneda, caballero de la prestigiosa Orden de Santiago y oriundo de la villa vizcaína de Balmaseda, fungió como gobernador Capitán General de Cuba interinamente desde finales de octubre de 1689 hasta finales de 1695. Por su inmensa y productiva gobernatura es considerado por muchos historiadores como el gobernador más productivo de nuestra historia en ese siglo. Uno de sus legados más importantes fue la fundación de nuestra ciudad, la que, en la composición de su nombre (San Carlos y San Severino de Matanzas) honraba al ilustre gobernador.

A pesar de su trascendencia para nuestra historia, de don Manzaneda se conocía poco. ¿Cuándo había nacido, cuándo arribó a Cuba o cuándo murió? eran preguntas enigmáticas de respuestas elusivas y en muchos casos erradas, incluidas aquellas en el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de Historia de España o Wikipedia. Recientemente, después de varios años de investigación entre viejos documentos de la época, tanto en archivos cubanos, dominicanos y europeos, aparece publicada – por primera vez hasta donde sabemos– una detallada biografía que profundiza y revela aspectos desconocidos e importantes de la vida y obra de Manzaneda.

Aquí queremos compartir un fragmento de uno de estos trabajos recientemente publicados en la revista Librínsula de la Biblioteca Nacional de Cuba “José Martí” (mayo, 2019). Para no hacer este post extenso, solo compartimos el fragmento dedicado a la historia de Matanzas y la huella de Manzaneda en ella. Para los interesados, el articulo completo está disponible en la página de Librínsula, aquí.



“… [ SU OBRA EN MATANZAS

Si bien la apreciación de las labores de Manzaneda abre una ventana a la historia de Cuba a finales del siglo XVII, su aporte a la historia de Matanzas compone la fundación de la identidad y evolución de su población criolla en el XVIII. La ciudad de San Carlos de Matanzas debe una gran parte de su historia al gobernador Manzaneda, quien al fundarla tenía 49 años.
El proyecto de fortificación y población de Matanzas fue un asunto que ocupó a Manzaneda desde finales 1689, y aun hasta después del final de su término. Habiendo recibido instrucciones reales de impulsar el proyecto de Matanzas desde su llegada a la capitanía, en enero de 1690 supervisó sondeos e inspecciones de la bahía y sus alrededores, los que repitió en enero de 1693, en vísperas de la fundación de la ciudad (40). Manzaneda gobernaba directamente y en presencia, prefiriendo supervisar y dirigir en persona sus empresas. Con ese sentido Manzaneda viajaría otras tres veces más a Matanzas (41).  
Pero el cumplimiento de este proyecto no vino sin contratiempos y atrasos; casi todos por causa de una ineficiente burocracia dominante y compleja de la cual padecía el sistema insular en la periferia del imperio metropolitano. Manzaneda, para cumplir las órdenes reales, debió luchar contra un mar de resistencia y limitantes. Primero intentó despejar el gran obstáculo que presentaban los situados reestableciendo lazos de cooperación con el virreinato novohispano, que se justificaba en no poder remesar las múltiples plazas cubanas, las cuales estos consideraban de excesivas (42). En múltiples ocasiones y con impertinente perseverancia, inclusive con todo el apoyo real, Manzaneda pidió frecuentes situados o remesas al virrey regente, el Conde de Galve (43), para poder echar a andar y mantener el proyecto de fortificación y población de la bahía de Matanzas y mantener las otras plazas de la isla. Al final no recibiendo el situado virreinal u otro apoyo real, viéndose obligado a extraer de las cajas de la Real Hacienda, e inclusive de su propio bolsillo (44). Esto, entre otras prácticas en contra de los deseos de la Corona, les sirvió de alimento a las críticas de sus recién-ganados enemigos en la élite local (45).
Después de encontrar un asentista para comenzar la construcción de la fortaleza principal, negociar la compra de las tierras al Convento de Santa Clara, agrupar y escoger las familias que debían poblar la naciente ciudadela en Matanzas, se dio la orden de movilización al paraje a principios de mayo de 1693(46). Antes de ello, se había ordenado al ingeniero militar Juan de Herrera y Sotomayor, el escribano-agrimensor Juan de Uribe y Ozeta, más otros oficiales de La Habana, comenzar las labores de preparación y condicionamiento del terreno (47). La construcción de la fortaleza comenzó para finales de ese mismo mes (48).
Para el mes de agosto y septiembre todo estaba casi listo. Pero para oficialmente comenzar se debió esperar por el obispo Diego Evelino Hurtado de Compostela, quien se encontraba abatido por sus “habituales achaques” (49) y restringido por las ensortijadas condiciones de los caminos. Manzaneda, arribó a Matanzas por mar en la tarde del jueves 8 de octubre. El obispo, acompañado de su familia, y aun enfermo, arribó en la mañana del 11 de octubre para finalmente dar comienzo a las labores fundacionales (50). Al día siguiente se colocó y bendijo la primera piedra de la primera iglesia de Matanzas, acto seguido fue celebrada la primera misa en nombre de San Carlos, San Severino y San Diego (51). Al día siguiente se colocó y bendijo la primera piedra de la fortaleza, quedando nombrada esta como Castillo de San Carlos de Manzaneda (52).
La organización de la nueva ciudad gozó de un plano confeccionado antes de su fundación, que rigió la disposición estructural de la ciudad – que aún se preserva –, más la rifa a suerte de sus solares y tierras a los nuevos vecinos. Esta sería la primera vez que se sortearían solares en la isla (53). Estas primicias, en conjunto a la peculiar disposición de la primitiva iglesia y otras, harían de considerarse a Matanzas como la primera ciudad moderna de Cuba (54).
En noviembre de 1694 retornó a Matanzas para fundar el primer cabildo, celebrado el 8 de diciembre de ese año. Desde agosto de este año, había fomentado la ciudad con 11 familias adicionales a las originales, más otras 13 que le seguirían después; igualmente todas de Canarias. Esto fue previsto quizás en anticipación a la despoblación y epidemias que azotaban la región entonces, y que luego impactaron a la nueva ciudad al comienzo del siglo XVIII (55). Entre finales de 1694 le diseñó y asignó un escudo de armas “de dos puertas y castillo” a la nueva ciudad de Matanzas, que, por su posición, complementaria al de La Habana (56).  Durante casi todo el año de 1695 se encargó de los atrasos que sufría la construcción de su castillo, enviándole mano de obra y dinero para continuar su edificación después de anular el contrato con el asentista Beltrán de Santa Cruz (57). En 1694, exhausto, le comentó al rey que “…habiendo puesto en paz y tranquilidad esta llave y muro de ambos mundos…” quedaba “…mirándome rendido…” (58).
Aun después de terminar su cargo interino el 2 de octubre de 1695, cuando le reemplazó en la gubernatura Diego Córdoba Lasso de la Vega, Severino de Manzaneda continuó vinculado con las obras que comenzó. Entre finales de 1695 y aún en 1698, Manzaneda remitía informes reales y se encontraba involucrado en las obras que había echado andar, quizás impulsado a ello por el desdén y
 “…el desamor y poco cariño con que la atienden los que las bienen a proseguir, aunque importen mucho sus defensas, por no haberse comenzado en su tiempo…” adicionando que “mi sucesor vino a vendimiar la viña que yo podé y cervé…” [sic] (59).
Manzaneda dedicó su vida al servicio real, cumpliendo con celo y devoción sus labores en el Nuevo Mundo. Hasta ahora la documentación no apoya que Manzaneda haya estado casado o dejado descendientes. El constante impulso de sus deberes en Cuba y luego Santo Domingo, a las que llegó a muy madura edad, aparentemente no le permitió tiempo para más. La Corona le recompensó con la capitanía general, gubernatura de Santo Domingo y la presidencia de la Real Audiencia de Santo Domingo en septiembre de 1696 (60)]…”.

Autógrafo del Capitán General, gobernador de Cuba, 
don Severino de Manzaneda. 



Bibliografía recomendada


Orihuela León, J. (2019). Severino de Manzaneda: Capitán General, gobernador de Cuba a finales del siglo XVII. Librínsula: Revista Digital de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, 385: 1-12.

Orihuela León, J. (en edición). Severino de Manzaneda: excepcional gobernador de Cuba en el siglo XVII. Boletín de la Biblioteca Nacional de Cuba (2020).

Fernando Rodriguez de la Torre en  el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de Historia de España (en linea).

Gómez Prieto, J. (2019). Balmaseda en América. Capítulo 7: Matanzas. (en prensa).


lunes, 17 de junio de 2019

Nuevo libro: Fortificaciones de Matanzas 1693-1876 (Aspha, 2019)

Con gran gusto anunciamos la publicación y disponibilidad de nuestro ultimo libro Fortificaciones de Matanzas. Este es el consumado resultado de varios años de ardua investigación y miles de sacrificios para verlo hoy finalmente disponible para todos aquellos interesados por la historia militar de Cuba, y en especial, aquella de Matanzas.


Este compendio de casi 200 páginas fue publicado por ediciones Aspha (Buenos Aires). Su coautoría se nutrió de una estrecha colaboración con los arqueólogos matanceros Odlanyer Hernández de Lara y Boris Rodríguez, y está disponible a través de nuestro portal aquí.

La temática de nuestra obra cubre aspectos artísticos, socioculturales, militares, históricos y patrimoniales de las fortificaciones proyectadas alrededor de la bahía de Matanzas, desde su fundación hasta finales del siglo XIX. En el se presentan y divulgan una síntesis histórica actualizada, expandida y corregida sobre cada una de las importantes fortificaciones que compusieron el llamado “primer cinturón defensivo” de la rada yumurina. Además, en el presentamos información novedosa-documental inédita y varias docenas de planos también inéditos o desconocidos, reproducidos en alta resolución y a todo color. Constituyendo así, a un aporte considerable a nuestra historia y dirigido a la planificación o valoración de tan importante patrimonio.

Aprovechamos este momento para agradecer a todos los amigos y colegas que a través de estos años nos impulsaron a completar este proyecto; a todos los colegas archivistas de los archivos nacionales de España, la Biblioteca Nacional de España, el Archivo General de Sevilla, el Archivo Histórico de Madrid, Cartoteca Militar de Madrid y otros en los Estados Unidos, la Republica Dominicana y Cuba.

También quisiéramos agradecer la labor de Isabel Hernández Campo y todo el equipo del programa científico en la organización del III Taller de Fortificación y Museología que tomó logar entre los días 11 y 13 de junio de este año 2019, y cuya sede fue el centenario Castillo de San Severino en Matanzas (Cuba).

Gracias


Cita recomendada:


FORTIFICACIONES DE MATANZAS 1693-1876 (2019) Hernández de Lara, O. & Orihuela León, J. (editores) Aspha, Buenos Aires.

viernes, 3 de mayo de 2019

Nueva evidencia de sirénidos fósiles para Matanzas

Matanzas vuelve hacer noticia en el ámbito de los fósiles y los organismos que habitaron en el pasado. En esta ocasión con un descubrimiento singular procedente de las canteras de caliza de Jagüey Grande. La revista científica de paleontología de vertebrados Journal of Vertebrate Paleontology nos publicó este mes un trabajo sobre la neuroanatomía (condición anatómica de los nervios y su órgano central, el cerebro) de un sirénido hasta ahora desconocido para la ciencia. Este fósil nos remonta a un momento en la historia de la provincia, la isla y el caribe, hace 18 millones de años atrás, cuando entonces, lo que es hoy Matanzas, era un mar cálido y somero repleto de vida marina (véase post anteriores sobre este tema aquí).

Uno de los moldes cerebrales de sirénido 
descubierto en Matanzas y tratado en nuestro artículo. 

El resumen del trabajo recoge algunos de los puntos más importantes:

Se describen los primeros moldes endocraniales de sirénido hasta ahora reportados de las Antillas. Los tres especímenes que reportamos provienen de dos canteras con afloramientos de la Formación Colón, en la provincia de Matanzas, Cuba. Esta formación se considera de edad Oligoceno tardío a Mioceno temprano, pero nosotros asignamos los moldes al Mioceno temprano. Por falta de material comparativo, los moldes endocranianos no se pudieron atribuir a una especie, y por ende los asignamos a la familia Dugongidae incertae sedis, basados en los resultados filogeneticos. Conjuntamente, proveemos una lista de caracteres y un análisis cladísticos que puede ayudar aclarar su posición sistemática. Estos especímenes permiten un acercamiento a la historia, diversidad y evolución de los sirénidos, y en especial de los dugongídos en el neógeno caribeño.


Los sirénidos o vacas marinas son un grupo de mamíferos acuáticos que actualmente incluyen a los dugones que habitan los mares Indico-Pacifico y los manatíes del Atlántico. Se les llamó sirénidos por su semejanza a los humanos, que los navegantes antiguos confundieron, y por ende relacionaron a las sirenas de la mitología. Por ello, este orden de mamíferos adquirió el nombre de Sirenia. Los sirenios estuvieron entre los primeros mamíferos observados por los cronistas del Nuevo Mundo desde 1492. Aparecieron mencionados en los documentos de Cristóbal Colón, e ilustrados en la obra de Oviedo Historia general de las Indias (1547), quien lo consideró un pez. 

Diferentes tipos de sirénidos. Tomado de Enciclopedia Británica. 

Interesantemente, algunos de los primeros fósiles de Sirénidos descubiertos en Cuba son de Matanzas. Uno de estos fue descubierto por el investigador Eustaquio Calera Guiberneau el 4 de diciembre de 1961 en calizas del pueblo San Antonio de Cabezas, carretera a Unión de Reyes. Sin embargo, estos pasaron inadvertidos en su colección hasta que fueron redescubiertos por el arqueólogo Manuel Rivero de la Calle, quien se lo comunicó al mastozoólogo Luis S. Varona. Es Varona quien finalmente publica el descubrimiento de Calera, nombrándose a la especie en honor a Manuel Rivero de la Calle. Otros restos de Sirénidos fueron recientemente descubiertos por el conservador de la ciudad de Matanzas, Leonel Pérez Orozco, en la cueva de la Campana o Simpson. 

JOL
Abreviaciones de la anatomia del molde endocraneal sirenido

Este tipo de descubrimiento es revelador y singular por varias razones. La primera, porque es el primer molde endocranial o “cerebro fósil” de sirénido reportado para el registro fósil de Cuba y el Caribe.

La segunda, porque indica la presencia de una especie o especies nuevas para la ciencia, cuales están en el proceso de ser descritas por el paleontólogo matancero Lázaro W. Viñola López, coautor de este trabajo y primero en advertir la importancia de estos especímenes, en conjunto con el especialista en sirénidos fósiles puertorriqueño Jorge Vélez. A pesar de reconocerse la cuenca caribeña como un foco evolutivo y de especiación (diversidad) de sirénidos en el mundo desde hace más de 40 millones de años, la existencia de tales fósiles apoyan la convivencia de especies sintópicas o de adaptaciones análogas en aguas del Caribe antiguo, donde vivieron en condiciones similares a las del Caribe actual.

Y por último, porque la existencia de este tipo de fósil es extremadamente rara. En sí, la fosilización es un fenómeno muy raro en el mundo natural, requiriendo de condiciones exquisitas que permitan la formación y preservación de estructuras que normalmente se descomponen, y más aún en climas cálidos. Por ende, la preservación de este molde cerebral es una verdadera primicia para el mundo interesado en el pasado nacional, y en especial de nuestra provincia. De esta manera relevándonos un pasado muy distante, pero profundamente interesante.

Aprovecho y tomo esta oportunidad para agradecer a los trabajadores de la cantera J4 en Jagüey Grande, quienes descubrieron estos importantes restos, y los coautores Lázaro W. Viñola y el Dr. Ted Macrini por sus excelentes contribuciones. Así mismo los curadores de museos que nos permitieron visitar y estudiar colecciones bajo su cuidado, y un sinfín de amigos que nos brindaron su asistencia y colaboración. Gracias.

Cita:
Orihuela, J., L. W. Vinola Lopez, and T. Macrini (2019). First cranial endocasts of early Miocene sirenians (Dugongidae) from the West Indies. Journal of Vertebrate Paleontology 39: DOI:10.1080/02724634.2019.1584565