jueves, 14 de marzo de 2019

Curiosidad Histórica: El Chino Talego, Matanzas s. XVIII

Con el auge del azúcar en siglo XIX, llegó a nuestra isla una gran migración de asiáticos, en especial chinos. Los centrales azucareros cubanos, impulsores de la economía del momento, necesitaban surtir sus campos con mayores contingentes de trabajadores que reemplazaran o complementaran la mano de obra esclava africana ya existente. Esto no fue raro en Cuba, dado que en siglos anteriores se habían movilizado a la isla nativos amerindios de norte y Mesoamérica, entre un sinfín de otras nacionalidades.

Chino en su casa instalada en una cueva matancera. (Fuente: Biblioteca del Congreso, USA). 

Los primeros asiáticos llegaron a Cuba bajo contrato –  otros esclavizados – circa 1847, según cuenta la historia establecida. En su mayoría estos fueron generalmente cantoneses, venidos por los puertos de Hong Kong, Taiwán o Macao y también desde San Francisco, en los Estados Unidos. A pesar de ser este movimiento migratorio mayormente decimonónico en carácter, contamos ahora con documentos ineditos que insinúan una presencia asiática en Matanzas por lo menos desde finales del siglo XVIII. 

Este es el caso del chino Bartolomé del Castillo, conocido por el alias de Talego, quien fue esclavo del alguacil mayor Joseph del Castillo; aquel mismo patrocinador de la construcción de la batería de San José de la Vigía entre 1745 a 1752, y la reconstrucción del Castillo de San Severino entre 1768 y 1778. 

Sabemos de Talego porque en octubre de 1781 fue sentenciados a 5 años de labor forzada en las obras de la ciudad de Matanzas, en especial su nueva cárcel, por haber asesinado al “guachinango Gutiérrez”. 

De esta manera registramos una de las más tempranas presencias asiática en la ciudad de Matanzas. Es posible que ya desde finales del siglo XVIII haya comenzado, aunque quizás en pocos individuos, esta migración asiática a Cuba. En especial, los chinos o culíes, jugaría un papel significativo en la industria azucarera entre un sinfín de otras industrias y actividades. Aquellas de nuestra historia incluye los casos peculiares de la demolición de la batería de La Vigía en agosto de 1862, y el descubrimiento de las famosísimas Cuevas de Bellamar, también por esa época. Emigrantes del Imperio Celeste, sin duda fueron un componente que ayudaría a enriquecer el ajiaco cultural, étnico e histórico que conforma nuestra nación.


martes, 26 de febrero de 2019

Nuevo registro de peces fósiles para Matanzas

Acaba de salir publicado en la revista especializada Historical Biology, un interesante artículo de importante aporte para el registro fósil de la provincia de Matanzas, y que además contribuye al conocimiento del pasado geológico de nuestra isla.

En el trabajo, coautoría de los investigadores matanceros Lázaro W. Viñola y Logel Lorenzo, con el apoyo del especialista Richard Carr, se describe una nueva especie extinta de pez - Balistes vegai y se provee un nuevo registro para Balistes crassidens en la isla. Proveyéndose además una revisión de su taxonomía y registro fósil. Estos fósiles fueron descubiertos en rocas calizas que afloran en canteras y cavernas alrededor de la provincia y que tienen una edad entre 23 y 7 millones de años. Algunos de los especímenes se encontraron en la famosa Cueva de Bellamar.

La nueva especie, B. vegai Viñola et al 2019, es hasta ahora la especie más grande del genero descrita por la ciencia. La misma fue nombrada en honor de Johnny Vega Piloto, matancero miembro de la Sociedad Espeleológica de Cuba, quien en el 2013 descubriese las primeras evidencias de estos peces extinguidos.

Reconstruccion idealizada del Balistes vegai realizada por Ethan Schmunk.
En ella se muestra a un adulto de B. vegai persiguiendo a un
juvenil tiburón gigante (Otodus megalodon) en aguas matanceras.
Ambas especies ocurren en rocas que afloran en nuestra provincia.

Los peces del genero Balistes, conocidos como pejepuercos, calafates o tiggerfish (peces tigre), son abundantes en aguas tropicales, subtropicales, y en algunos casos templadas. Aunque alcanzan una mayor diversidad en los mares de la región Indo-Pacifica, también hay especies presentes en el Mediterráneo y el Atlántico. En el mar Caribe existen dos especies: el Pejepuerco Cachuo (B. vetula) y el Pejepuerco Blanco (B. capriscus). Algunas de las especies suelen ser agresivas y muy territoriales.

Estos peces son peculiares por su rostro alongado, fuerte mandíbula y dentición que les permite alimentarse de invertebrados como los erizos de mar sin sufrir daños. Generalmente, estos peces no son muy comestibles para los humanos, ya que suelen ser tóxicos, aunque raramente venenosos. No obstante, en el Caribe se consume aparentemente sin causar algún problema.

Quizás uno de los aspectos más importantes de este descubrimiento es lo que implica para la historia natural de la isla, y en especial de Matanzas. La presencia de peces como Balistes en las rocas calizas que rodean la provincia indica la existencia de ecosistemas marinos similares a los modernos, apoyando la presencia de un mar somero y cálido en regiones que son hoy planicies o leves elevaciones de la zona meridional de la provincia, hace más de una docena de millones de años atrás.


Acompáñenos en felicitar a estos investigadores por tan importante aporte para la ciencia.



Cita:


Viñola, L. W., R. Carr, and L. Lorenzo (2019). First occurrence of fossil Balistes (Tetradontiformes: Balistidae) from the Miocene of Cuba with the description of a new species and a revision of fossil Balistes. Historical Biology DOI: 10.1080/08912963.2019.15802

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viernes, 25 de enero de 2019

Cárdenas obsequia placa conmemorativa a Matanzas

Nuestra ciudad hermana, San Juan de Dios de Cárdenas, nos hizo este pasado martes un memorable obsequio: una placa dedicada al 325 aniversario de la ciudad de Matanzas, celebrado el pasado octubre con bombos y platillos. Resulta peculiar que tan importante acontecimiento, histórico y cultural, haya pasado inadvertido por la prensa local.


La hermosa placa, confeccionada en mármol, fue develada por los conservadores de la ciudad de Matanzas y Cárdenas; siendo colocada en la calle de Medio muy próxima a la nueva Escuela de Oficios del mismo órgano. Esta contiene un poema de la poetisa Gertrudis Gómez de Avellaneda, dedicado a la ciudad de Matanzas, escrito durante su estancia en Cárdenas. 

Este hermoso obsequio deja ahora su huella de celebración y orgullo en una de nuestras más transitadas y emblemáticas calles, resaltando la estrecha relación patrimonial, histórica y geográfica que comparten nuestras dos ciudades. 

Muchas gracias a Cárdenas, nuestra ciudad hermana, por tan valioso regalo.



Nota: favor, se pide al autor de esta fotografía se identifique por esta vía para darle el crédito merecido aquí. Gracias.